26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.
5 Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios;
6 de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.
7 Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.
8 No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.
9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
10 Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado.
11 Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis.
12 Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.
13 Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez,
14 sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,
15 como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.
18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer.
16 Pero gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma solicitud por vosotros.
17 Pues a la verdad recibió la exhortación; pero estando también muy solícito, por su propia voluntad partió para ir a vosotros.
18 Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias;
19 y no sólo esto, sino que también fue designado por las iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo, y para demostrar vuestra buena voluntad;
20 evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos,
21 procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.
4 Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres.
22 Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.
23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias, y gloria de Cristo.
24 Mostrad, pues, para con ellos ante las iglesias la prueba de vuestro amor, y de nuestro gloriarnos respecto de vosotros.
1 Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba;
2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
3 Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;
4 no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza.
5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.
6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.
10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
12 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;
13 pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
14 asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.
15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!
Autor y contexto Autor:
Pablo
Fecha aproximada:
55–57 d.C.
Lugar:
Macedonia
Destinatarios:
La iglesia en Corinto, una comunidad cristiana con conflictos internos, influencias paganas y cuestionamientos a la autoridad apostólica de Pablo.
Esta carta es una de las más personales y emotivas del Nuevo Testamento. Pablo escribe después de una visita dolorosa y de una carta severa previa, buscando reconciliación, corrección y restauración espiritual. Propósito principal del libro
Defender su ministerio apostólico frente a falsos apóstoles.
Reconciliarse con la iglesia tras conflictos pasados.
Enseñar sobre el sufrimiento cristiano, la gracia y el poder de Dios en la debilidad.
Motivar a la iglesia a participar en la ofrenda para los creyentes pobres de Jerusalén.
Temas teológicos clave El poder de Dios en la debilidad
Pablo enseña que Dios se glorifica cuando el ser humano reconoce su fragilidad.
“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9, RVR1960).
El sufrimiento no invalida el ministerio; lo autentica.
Reconciliación
“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo” (2 Corintios 5:18).
La reconciliación tiene dos dimensiones:
Relación restaurada entre Dios y el ser humano.
Restauración entre los creyentes.
El nuevo pacto
“La letra mata, mas el Espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6).
El nuevo pacto trae libertad, transformación y gloria permanente en Cristo.
La generosidad cristiana
Los capítulos 8 y 9 enseñan que dar debe ser voluntario, es una expresión de gracia y produce bendición espiritual.
“Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).
Defensa contra falsos apóstoles
Pablo denuncia a quienes se jactan externamente y predican otro evangelio, mostrando que el verdadero liderazgo cristiano es humilde y sacrificial.
Estructura general del libro
Consuelo en la aflicción (capítulos 1–2).
El ministerio del nuevo pacto (capítulos 3–6).
Llamado a la santidad y reconciliación (capítulo 7).
La ofrenda para los santos (capítulos 8–9).
Defensa del apostolado de Pablo (capítulos 10–13).
Mensaje central
Dios obra con poder a través de siervos imperfectos, y la verdadera autoridad espiritual se manifiesta en amor, sacrificio, verdad y fidelidad a Cristo, no en apariencias ni prestigio humano.