25:12-18 LA NARRATIVA DE ISMAEL
Gén. nos cuenta la historia de los antepasados de Israel intercalando descripciones extensas de la línea escogida principal de Abraham (caps. 12–25), Isaac (caps. 23–35) y Jacob (caps. 37–50), con resúmenes de las líneas laterales de Ismael (25:12–18) y Esaú (36:1–37:1). Ismael era el hijo mayor de Abraham, el antepasado de los ismaelitas, un grupo de 12 tribus que habitaban en los desiertos al sur y al este de Israel. Muchos de los nombres en los vv. 13 y 14 parecen ser lugares o tribus en Arabia o Sinaí.
Gén., sin embargo, no está interesado solamente en la historia y geografía. A la madre de Ismael, Agar, se le dijo: “ … las manos de todos estarán contra él. Y habitará frente a todos sus hermanos” (16:12). A su padre Abraham se le indicó que sería padre de 12 príncipes. Este relato muestra cómo ambas predicciones llegaron a ser ciertas (16, 18). Si el Señor cumplió esas promesas ciertamente menores, con cuánta mayor seguridad cumpliría las promesas más grandes hechas a Isaac, el hijo escogido de Abraham.
25:19-35:29 LA NARRATIVA DE ISAAC Y LAS HISTORIAS DE JACOB Y ESAU
Así como la narrativa de Taré se concentra extensamente en Abraham, hijo de Taré, la de Isaac nos cuenta la historia de los hijos de Isaac: Jacob y Esaú. Comienza con los bebés luchando el uno con el otro en el vientre de su madre y continúa con Jacob despojando con engaño a Esaú de su primogenitura y de su bendición correspondiente. Entonces, corriendo peligro su vida, Jacob huyó del hogar, se estableció con sus primos y finalmente regresó a Canaán con el propósito de hacer la paz con su hermano. Al igual que en la narrativa de Taré, esta extensa sección de Gén. está interesada en trazar la relación entre Israel (Jacob) y los pueblos vecinos (Esaú representa a Edom) y con el cumplimiento de las grandes promesas de tierra, bendiciones y descendencia . Esta sección también contiene temas menores propios, incluyendo el triunfo de Jacob sobre Esaú y la presencia protectora de Dios en la vida de Jacob. Esta es la historia de una familia dividida por pleitos, cuyos miembros se encuentran con Dios en sus aflicciones y que finalmente logran la reconciliación.