17 Tienes sellada en saco mi prevaricación, Y tienes cosida mi iniquidad.
18 Ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son removidas de su lugar;
19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra; De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre.
20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; Demudarás su rostro, y le despedirás.
21 Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ello.
22 Mas su carne sobre él se dolerá, Y se entristecerá en él su alma.
Copyright © 2026 La Escritura