12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
13 Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo.
14 El, pues, acabará lo que ha determinado de mí; Y muchas cosas como estas hay en él.
15 Por lo cual yo me espanto en su presencia; Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.
16 Dios ha enervado mi corazón, Y me ha turbado el Omnipotente.
17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas, Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?
Copyright © 2026 La Escritura