INTRODUCCIÓNANTECEDENTESPara cuando Pablo llegó a Corinto en el otoño del año 50 d. de J.C., hacía más de un siglo que la ciudad era colonia romana. Anteriormente había sido una ciudad griega orgullosa de su historia, pero había sido destruida por Mummio en el año 146 a. de J.C., luego de un conflicto con Roma, y permaneció en ruinas durante 100 años. Cuando Julio César decidió transformarla en una colonia romana en 44 a. de J.C., el nuevo plano de la ciudad se trazó según el tradicional estilo romano. Así, la ciudad fue el lugar donde se estableció el gobernador romano de la provincia de Acaya y pronto llegó a tener una población mayor que la de Atenas. Aunque fue fundada como "base militar", complementada con algunos libertos de Italia, rápidamente se consolidó como un centro cultural y comercial. Algu nas de las familias pudientes de Grecia se sintieron atraídas por Corinto y se establecieron en los bellos suburbios residenciales en las laderas del enorme crestón rocoso a 545 m., conocido como Acroco rinto ("el punto alto de Corinto"). Estas familias se contaron entre los benefactores cívicos más importantes de la ciudad. Las inscripciones dan evidencias de muchos de ellos que se encontraban entre los más sabios, los de más noble cuna y los más poderosos. A comienzos de la era cristiana los juegos ístmicos habían comenzado nuevamente a realizarse bajo sus auspicios. Los puertos de la colonia eran Lecaión y Cencrea. Las ruinas arqueoló gicas de este último indican que era próspero no sólo como puerto sino también como ciudad satélite, y en el momento en que Pablo escribió su carta a los cristianos de Roma existía allí una iglesia (Rom. 16:1).
Era una ciudad de rica cultura y sus ciudadanos, como en Atenas, adoraban a muchos dioses. Entre ellos la deidad más conocida es Afrodita. Cuando Corinto era una ciudad griega se relacionaba a esta diosa con el amor, y especialmente con la prostitución sagrada. En el período romano, la adoración a Afrodita fue totalmente rehabilitada. Se la consideraba madre de la familia imperial; de allí su presencia en la Corinto romana como figura de veneración asociada, como en los demás lugares, con el culto imperial. Sería muy exagerado decir que la inmoralidad a la que tendían los corintios fuera resultado de su patronato, y es equivocado llegar a la conclusión de que los pecados sexuales de los cristianos de Corinto puedan ser explicados con relación a ella. La inmoralidad, ya fuera fornicación, adulterio o incesto, no se limitaba a Corinto.
Pablo fundó la iglesia c. de 50 d. de J.C., luego de su visita a Atenas (Hech. 18:1–7). Tuvo sus orígenes en los sermones que predicó en la sinagoga judía cuyo líder estuvo entre los primeros conver tidos (Hech. 18:8). Inevitablemente, se produjo el choque entre la iglesia y la sinagoga. Los judíos intentaron iniciar juicios penales contra los cristianos. Estos no prosperaron porque Gayo estableció que el cristianismo estaba incluido bajo la protección del judaísmo (Hech. 18:12–17), dándoles así a los cristianos la misma posición privilegiada que a los judíos. Esta decisión tuvo consecuencias de largo alcance, especialmente para los cris tianos que eran ciudadanos romanos, con obligaciones para con el culto imperial.
Pablo sufrió un período de gran desaliento en el ministerio, que requirió la intervención directa del Señor (Hech. 18:9–11). Después de trabajar allí durante 18 meses —su segunda estadía más larga en una ciudad—, dejó Corinto. La obra fue continuada por Apolos (1 Cor. 3:6), un eficaz orador judío de Alejandría y más recientemente de Efeso, donde su ministerio se había intensificado con el apo yo de Aquilas y Priscila (Hech. 18:24–28). Ellos habían estado con Pablo en Corinto desde la fundación de la iglesia y tenían el mismo oficio de hacer tiendas (Hech. 18:2, 3). Parecería que también Pe dro estuvo en Corinto (1 Cor. 1:12).
Antes de escribir 1 Cor. aparentemente Pablo escribió una carta sobre la relación con personas inmorales, que fue malentendida por los corintios (1 Cor. 5:9). Pablo mismo se había trasladado a Efeso cuando algunos de la casa de Cloé le llevaron noticias de contiendas en la iglesia (1 Cor. 1:11). También fueron otros: Estéfanas, Fortunato y Acaico (1 Cor. 16:17), llevando una carta que los corintios habían escrito, pidiendo la decisión de Pablo sobre varios temas pastorales complejos que afectaban a la iglesia: el matrimonio, la comida ofrecida a los ídolos, los dones espirituales, la ofrenda para los cristianos judíos de Jerusalén y el pedido del regreso de Apolos (1 Cor. 7:1, 25; 8:1; 12:1; 16:1, 12).
Los informes verbales también revelaron problemas de división, incesto, litigios civiles, inmoralidad, mujeres que profetizaban en la iglesia sin tener la cabeza cubierta, abuso de la cena del Señor y la negación de la resurrección del cuerpo (caps. 1–4; 5; 6; 12; 15).
Para un tratamiento más detallado de la correspondencia intercambiada con los corintios y una reconstrucción de las diversas visitas de Pablo a ellos, ver la Introducción a 2 Cor. Ver también: "Leyendo las epístolas."
1 Cor. es el documento pastoral más extenso del NT y da importantes claves sobre cómo manejar temas pastorales difíciles. También ofrece respuestas cruciales a problemas críticos que de una forma u otra siguen acosando a la iglesia en la actualidad.
BOSQUEJO DEL CONTENIDO1:1-3 Autores y destinatarios1:4—4:21 El enfoque cristiano del ministerio en la iglesia- 1:4-9 Acción de gracias por la total suficiencia de Cristo
- 1:10-17a Idolatrar a los maestros cristianos es causa de divisiones
- 1:17b—2:5 Gloriarse en el Señor y no en el círculo de la elite educada
- 2:6-16 Sabiduría revelada por el Espíritu
- 3:1-23 El problema permanente de los corintios
- 4:1-5 Ministerio y críticas
- 4:6-13 Ministerio y posición
- 4:14-17 Pablo el apóstol, como su padre
- 4:18-21 Opciones que se les presentaban a los corintios
5:1—6:20 Temas morales- 5:1-8 La inmoralidad y la legítima jurisdicción de la iglesia en la disciplina
- 5:9-13 La jurisdicción del juicio de la iglesia
- 6:1-8 Los juicios entre creyentes
- 6:9-20 Contra el libertinaje cristiano
7:1-40 Problemas matrimoniales- 7:1-6 A los casados
- 7:6, 7 El don del celibato y el matrimonio
- 7:8, 9 Los que no tienen cónyuge
- 7:10, 11 A los casados
- 7:12-16 Opciones frente a un cónyuge no creyente
- 7:17-24 El llamado personal de Dios
- 7:25-38 Casarse ahora o esperar
- 7:39, 40 La viuda
8:1—11:1 Obligaciones del evangelio en un mundo pluralista- 8:1-13 Carne sacrificada a los ídolos
- 9:1-14 Derechos y ministerio
- 9:15-23 El evangelio gratuito de Pablo
- 9:24—10:13 Correr y no caer
- 10:14—11:1 Los banquetes de los ídolos y la cena del Señor
11:2—14:40 Orden en la vida de la iglesia- 11:2-16 Sobre cubrirse la cabeza durante la adoración
- 11:17-34 Los problemas en la cena del Señor
- 12:1-13 Hay sólo un Espíritu Santo
- 12:14-31 Hay un solo cuerpo de creyentes
- 13:1-13 Dones ejercidos en el contexto de relaciones donde existe un compromiso
- 14:1-19 Profecías, lenguas y la iglesia
- 14:20-25 Profecías, lenguas y los no creyentes
- 14:26-36 Decentemente y con orden
- 14:37-40 Advertencias y conclusiones
15:1-58 La resurrección del cuerpo del creyente en Cristo- 15:1-11 El evangelio y la certeza de la resurrección de Cristo
- 15:12-34 La resurrección de Cristo y nuestra resurrección
- 15:35-44 Analogías de semillas y cuerpos
- 15:45-49 Analogía de Adán y Cristo
- 15:50-57 La seguridad de la victoria
- 15:58 Instrucciones finales
16:1-24 Otros asuntos- 16:1-4 Indicaciones sobre la ofrenda
- 16:5-9 Planes de viaje de Pablo
- 16:10, 11 Posible visita de Timoteo
- 16:12-14 El regreso de Apolos
- 16:15-18 La casa de Estéfanas, ejemplo de piedad
16:19-22 Saludos finales