21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.
3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos;
4 que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
5 que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.
6 He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno
7 por vuestras iniquidades, dice Jehová, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron; por tanto, yo les mediré su obra antigua en su seno.
8 Así ha dicho Jehová: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré todo.
9 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí.
10 Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.
24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor.
25 Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.
26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.
11 Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino;
12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.
13 Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados;
14 he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis.
15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a mis escogidos, y Jehová el Señor te matará, y a sus siervos llamará por otro nombre.
16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos.
Cielos nuevos y tierra nueva
17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.
II Pedro 3
13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
El Apocalipsis 21
1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.
19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.
21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.
22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.
23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.
6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
El libro de Isaías es uno de los libros más importantes y complejos de la Biblia hebrea y el Antiguo Testamento. A continuación, se presenta un análisis detallado del libro de Isaías:Contexto histórico
- Época de Isaías: El libro de Isaías se escribió durante el siglo VIII a.C., en un momento de gran cambio y crisis en el reino de Judá. Isaías profetizó durante los reinados de Uzzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
- Situación política y religiosa: Durante este período, Judá enfrentó amenazas externas de potencias como Asiria y Egipto, y también sufrió problemas internos de idolatría y corrupción.
Estructura del libro
- Profecías de juicio y restauración: El libro de Isaías se divide en varias secciones que abordan temas como el juicio de Dios sobre Judá y las naciones vecinas, la restauración de Israel y la venida del Mesías.
- Estilo literario: El libro de Isaías es conocido por su estilo literario rico y poético, que incluye metáforas, alegorías y visiones proféticas.
Temas principales
- La santidad de Dios: El libro de Isaías destaca la santidad y la justicia de Dios, quien exige que su pueblo viva de acuerdo con sus normas y mandamientos.
- El juicio y la restauración: Isaías profetiza sobre el juicio de Dios sobre Judá y las naciones vecinas, pero también anuncia la restauración y la redención de Israel.
- La venida del Mesías: El libro de Isaías contiene profecías sobre la venida del Mesías, quien traerá salvación y redención a Israel y a las naciones.
Importancia teológica
- Cristología: El libro de Isaías es importante para la cristología, ya que contiene profecías sobre la venida del Mesías que se cumplen en Jesucristo.
- Soteriología: El libro de Isaías también es importante para la soteriología, ya que destaca la necesidad de la salvación y la redención de la humanidad.
- Ecclesiología: El libro de Isaías proporciona insights sobre la naturaleza y el propósito de la comunidad de fe, destacando la importancia de la fidelidad y la obediencia a Dios.
Relevancia para la vida cristiana
- Llamado a la fidelidad: El libro de Isaías llama a los creyentes a vivir de acuerdo con las normas y mandamientos de Dios, destacando la importancia de la fidelidad y la obediencia.
- Esperanza en la restauración: El libro de Isaías proporciona esperanza en la restauración y la redención de Dios, recordándonos que Él es un Dios de justicia y misericordia.
- Profundización en la fe: El libro de Isaías invita a los creyentes a profundizar en su fe y a reflexionar sobre la naturaleza y el carácter de Dios.
En resumen, el libro de Isaías es un texto rico y complejo que aborda temas importantes como la santidad de Dios, el juicio y la restauración, y la venida del Mesías. Su relevancia para la vida cristiana es profunda, ya que llama a los creyentes a vivir de acuerdo con las normas y mandamientos de Dios y proporciona esperanza en la restauración y la redención de Dios.