9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.
2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,
4 para que lo manifieste como debo hablar.
5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones,
11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil,
12 el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.
10 Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle;
11 y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.
12 Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.
11 Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.
Filemón 1
24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
II Timoteo 4
10 porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia.
Filemón 1
24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
15 Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa.
16 Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.
17 Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.
2 y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:
18 La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén.
El libro de Colosenses es una epístola escrita por el apóstol Pablo a la iglesia en Colosas, una ciudad en la región de Frigia, en Asia Menor. La carta fue escrita alrededor del año 62 d.C., mientras Pablo estaba prisionero en Roma.Contexto Histórico
La iglesia en Colosas fue fundada por Epafras, un discípulo de Pablo, alrededor del año 52 d.C. Sin embargo, la iglesia estaba siendo influenciada por falsos maestros que enseñaban una mezcla de filosofía griega y judaísmo, que amenazaba la pureza del evangelio.
Propósito del LibroEl propósito del libro de Colosenses es:
1. Advertir a la iglesia sobre los falsos maestros y su enseñanza errónea.
2. Enseñar la supremacía de Cristo y su suficiencia para la salvación.
3. Exhortar a los creyentes a vivir una vida que refleje su fe en Cristo.
Estructura del LibroEl libro de Colosenses se puede dividir en dos partes principales:1. Doctrina (Capítulos 1-2)
- La supremacía de Cristo (1:15-20)
- La reconciliación con Dios a través de Cristo (1:21-23)
- La lucha de Pablo por la iglesia (1:24-2:5)
- La advertencia contra los falsos maestros (2:6-23)
2. Aplicación (Capítulos 3-4)
- La vida nueva en Cristo (3:1-17)
- La vida en la familia y en la sociedad (3:18-4:1)
- La exhortación final y los saludos (4:2-18)vTemas Principales
1. La Supremacía de Cristo: Cristo es el Señor de todo, y su muerte y resurrección son la base de la salvación.
2. La Suficiencia de Cristo: Cristo es suficiente para la salvación, y no necesitamos agregar nada más a su obra.
3. La Vida Nueva en Cristo: Los creyentes deben vivir una vida que refleje su fe en Cristo, y deben buscar las cosas de arriba, no las de la tierra.
Aplicación PrácticaEl libro de Colosenses nos enseña a:
1. Enfocarnos en Cristo y su supremacía.
2. Vivir una vida que refleje nuestra fe en Cristo.
3. No dejarnos influenciar por las enseñanzas erróneas y los falsos maestros.
4. Buscar las cosas de arriba, no las de la tierra.