1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
Hechos 23
6 Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga.
Hechos 26
5 los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo.
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
3 Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.
Hechos 22
4 Perseguía yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y mujeres;
Hechos 26
9 Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret;
10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.
11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,
11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
15 Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.
16 Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.
17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.
18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
El libro de Filipenses es una epístola escrita por el apóstol Pablo a la iglesia en Filipo, una ciudad de Macedonia. Es uno de los libros más personales y emotivos del Nuevo Testamento, y ofrece una visión profunda de la vida y la teología de Pablo.Contexto Histórico
- Escrito alrededor del año 62 d.C., mientras Pablo estaba prisionero en Roma (Filipenses 1:13, 4:22).
- La iglesia en Filipo fue fundada por Pablo durante su segundo viaje misionero (Hechos 16:12-40).
- La carta es una respuesta a la preocupación de Pablo por la iglesia, que estaba enfrentando problemas internos y externos.
Estructura del Libro1. Introducción (1:1-11)
- Saludos y agradecimiento a la iglesia
- Oración por la iglesia
2. La Vida de Cristo en Pablo (1:12-2:30)
- La predicación de Pablo en prisión
- La humildad y la exaltación de Cristo
- La importancia de la unidad y la humildad en la iglesia
3. La Vida Cristiana (3:1-4:9)
- La justicia por la fe en Cristo
- La búsqueda de la perfección en Cristo
- La alegría y la paz en Cristo
4. Agradecimiento y Conclusión (4:10-23)
- Agradecimiento a la iglesia por su apoyo
- Saludos finales y bendición
Temas Principales
1. La Alegría en Cristo: La alegría es un tema recurrente en Filipenses (1:4, 2:2, 3:1, 4:4).
2. La Unidad en la Iglesia: Pablo enfatiza la importancia de la unidad y la humildad en la iglesia (2:1-4, 4:2-3).
3. La Justicia por la Fe: Pablo explica que la justicia viene por la fe en Cristo, no por las obras (3:3-11).
4. La Vida Cristiana: Pablo describe la vida cristiana como una vida de sacrificio, servicio y búsqueda de la perfección en Cristo (3:12-14, 4:8-9).
Aplicación Práctica
1. Cultiva la Alegría en Cristo: La alegría es un fruto del Espíritu que debe ser cultivado en nuestra vida (Galatas 5:22).
2. Busca la Unidad en la Iglesia: La unidad es esencial para la vida de la iglesia y para reflejar el amor de Cristo al mundo.
3. Vive por la Fe: La justicia viene por la fe en Cristo, no por las obras. Debemos confiar en Cristo y vivir por la fe.
En resumen, el libro de Filipenses es una carta personal y emotiva que ofrece una visión profunda de la vida y la teología de Pablo. Nos recuerda la importancia de la alegría, la unidad y la fe en Cristo, y nos anima a vivir una vida cristiana auténtica y sacrificada.