30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,
14 Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
15 Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.
16 Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones;
17 pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.
18 ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
19 Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación,
20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.
23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;
24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.
25 Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe,
26 para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.
27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,
28 y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.
29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,
30 teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.
19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;
20 y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,
21 y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.
22 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.
23 Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.
24 El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.
25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.
29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;
30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.
34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.
35 Cuando fue de día, los magistrados enviaron alguaciles a decir: Suelta a aquellos hombres.
36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; así que ahora salid, y marchaos en paz.
37 Pero Pablo les dijo: Después de azotarnos públicamente sin sentencia judicial, siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos.
38 Y los alguaciles hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oír que eran romanos.
39 Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que salieran de la ciudad.
40 Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron.
El libro de Filipenses es una epístola escrita por el apóstol Pablo a la iglesia en Filipo, una ciudad de Macedonia. Es uno de los libros más personales y emotivos del Nuevo Testamento, y ofrece una visión profunda de la vida y la teología de Pablo.Contexto Histórico
- Escrito alrededor del año 62 d.C., mientras Pablo estaba prisionero en Roma (Filipenses 1:13, 4:22).
- La iglesia en Filipo fue fundada por Pablo durante su segundo viaje misionero (Hechos 16:12-40).
- La carta es una respuesta a la preocupación de Pablo por la iglesia, que estaba enfrentando problemas internos y externos.
Estructura del Libro1. Introducción (1:1-11)
- Saludos y agradecimiento a la iglesia
- Oración por la iglesia
2. La Vida de Cristo en Pablo (1:12-2:30)
- La predicación de Pablo en prisión
- La humildad y la exaltación de Cristo
- La importancia de la unidad y la humildad en la iglesia
3. La Vida Cristiana (3:1-4:9)
- La justicia por la fe en Cristo
- La búsqueda de la perfección en Cristo
- La alegría y la paz en Cristo
4. Agradecimiento y Conclusión (4:10-23)
- Agradecimiento a la iglesia por su apoyo
- Saludos finales y bendición
Temas Principales
1. La Alegría en Cristo: La alegría es un tema recurrente en Filipenses (1:4, 2:2, 3:1, 4:4).
2. La Unidad en la Iglesia: Pablo enfatiza la importancia de la unidad y la humildad en la iglesia (2:1-4, 4:2-3).
3. La Justicia por la Fe: Pablo explica que la justicia viene por la fe en Cristo, no por las obras (3:3-11).
4. La Vida Cristiana: Pablo describe la vida cristiana como una vida de sacrificio, servicio y búsqueda de la perfección en Cristo (3:12-14, 4:8-9).
Aplicación Práctica
1. Cultiva la Alegría en Cristo: La alegría es un fruto del Espíritu que debe ser cultivado en nuestra vida (Galatas 5:22).
2. Busca la Unidad en la Iglesia: La unidad es esencial para la vida de la iglesia y para reflejar el amor de Cristo al mundo.
3. Vive por la Fe: La justicia viene por la fe en Cristo, no por las obras. Debemos confiar en Cristo y vivir por la fe.
En resumen, el libro de Filipenses es una carta personal y emotiva que ofrece una visión profunda de la vida y la teología de Pablo. Nos recuerda la importancia de la alegría, la unidad y la fe en Cristo, y nos anima a vivir una vida cristiana auténtica y sacrificada.