1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.
11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.
12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
El libro de Ezequiel es un texto profético del Antiguo Testamento que contiene las visiones y mensajes del profeta Ezequiel, quien vivió en el siglo VI a.C. durante el exilio babilónico. A continuación, te presento un análisis del libro de Ezequiel:Estructura
- Visions y mensajes: El libro de Ezequiel se compone de 48 capítulos que contienen visiones y mensajes del profeta Ezequiel.
- Tres secciones principales: El libro se puede dividir en tres secciones principales:
- Capítulos 1-24: Visión de la gloria de Dios y mensajes de juicio contra Israel.
- Capítulos 25-32: Mensajes de juicio contra las naciones vecinas.
- Capítulos 33-48: Mensajes de restauración y esperanza para Israel.
Temas
- La gloria de Dios: El libro de Ezequiel enfatiza la gloria y la santidad de Dios, quien es presentado como un Dios justo y misericordioso.
- El juicio y la restauración: El libro también enfatiza el juicio de Dios sobre Israel y las naciones vecinas, pero también habla de la restauración y la esperanza para Israel.
- La importancia de la obediencia: El libro de Ezequiel destaca la importancia de la obediencia a la ley de Dios y la necesidad de vivir una vida justa.
Simbolismo
- El trono de Dios: La visión del trono de Dios en el capítulo 1 es un símbolo de la soberanía y la gloria de Dios.
- El rollo de la escritura: El rollo de la escritura que Ezequiel come en el capítulo 2 es un símbolo de la palabra de Dios y la misión del profeta.
- La visión del valle de los huesos secos: La visión del valle de los huesos secos en el capítulo 37 es un símbolo de la restauración y la resurrección de Israel.
Interpretación
- Contexto histórico: El libro de Ezequiel debe ser interpretado en su contexto histórico, es decir, durante el exilio babilónico.
- Mensaje teológico: El libro de Ezequiel tiene un mensaje teológico profundo sobre la naturaleza de Dios, la justicia y la misericordia.
- Relevancia actual: El libro de Ezequiel sigue siendo relevante hoy en día, ya que nos recuerda la importancia de la obediencia a Dios y la necesidad de vivir una vida justa.